¿Qué se entendía por música funcional?
La música funcional era un tipo de música diseñada no para ser escuchada activamente, sino para acompañar actividades. Se usaba en dentistas, supermercados, salas de espera, ascensores y oficinas. No buscaba emocionar, sino regular el ambiente: calmar, suavizar, ordenar el tiempo.
¿Cómo funcionaba ese circuito cerrado?
Muchas empresas utilizaban sistemas cerrados de transmisión musical. No era radio comercial, sino una programación diseñada específicamente para espacios de tránsito y trabajo. La música no se elegía por popularidad, sino por su efecto psicológico y ambiental.
¿Por qué tenía un estilo tan definido?
Porque debía ser predecible, suave, sin sobresaltos. No debía captar la atención, ni provocar emociones intensas, ni generar recuerdos fuertes. Era música sin clímax, sin letras invasivas, sin cambios bruscos. Su función era desaparecer en el fondo, no destacarse.
¿Por qué ya no se usa ese tipo de música en comercios y salas de espera?
Porque el modelo cambió. Hoy se prefiere música reconocible, popular o personalizada. En lugar de crear un fondo neutro, los espacios buscan identidad, marca, clima emocional específico. La música dejó de ser invisible y pasó a ser parte del diseño comercial.
¿Qué cambió culturalmente para que esto ocurriera?
Antes, se buscaba que el tiempo pasara sin notarse. Hoy, se busca que la experiencia sea recordada. La música funcional suavizaba el paso del tiempo; la música actual busca darle significado. El silencio o la música neutra ya no construyen identidad, y por eso fueron desplazados.